Pregunta: ¿Implica el octavo Artículo de Fe, que habla sobre creer en la Biblia "hasta donde esté traducida correctamente", que los traductores de la Biblia están tratando de ocultar la verdad de Dios?

De FairMormon
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Traducido por Elena Blanch .

Pregunta: ¿Implica el octavo Artículo de Fe, que habla sobre creer en la Biblia "hasta donde esté traducida correctamente", que los traductores de la Biblia están tratando de ocultar la verdad de Dios?

Los Santos de los Últimos Días creen que es solo por el Espíritu de Dios que podemos tomar estas determinaciones

Algunos que son críticos de la Iglesia intentan demostrar que al utilizar el término “traducción” en el octavo Artículo de Fe, en realidad nos referimos a la “transmisión”. Ellos escriben:

Algunos mormones han reconocido que el término "traducida", tal como se utiliza en los Artículos de Fe, no es del todo correcta. Los mormones bien informados, quienes han estudiado los métodos de traducción de idiomas, admiten que es la transmisión (y no la traducción) de textos bíblicos lo que les preocupa.[1]

Como dijo un estudiante Santo de los Últimos Días de las Escrituras:

Hablando como un “mormón bien informado que ha estudiado los métodos de traducción de idiomas”, no estoy de acuerdo con esa afirmación. Los Artículos de Fe fueron escritos por el profeta José Smith, quien no estaba interesado en la transmisión en absoluto, sino más bien en la traducción. Él estudió hebreo y griego en un intento por acercarse a la lengua original de la Biblia. Cuando hacemos esto, nos damos cuenta de algunos problemas alarmantes presentes en la traducción del Nuevo Testamento.

Tomemos, por ejemplo, un pasaje de Pablo que se utiliza para apoyar la enseñanza doctrinal del celibato en la iglesia (1 Corintios 7). Uno de los problemas fundamentales con las diversas interpretaciones de este capítulo gira en torno a la introducción del tema en los dos primeros versículos. Las siguientes son dos traducciones distintas del texto, tal como se las encuentra en traducciones populares de la Biblia. La versión del Rey Santiago, y aquellas biblias que siguen una lectura tradicional, utilizan la primera línea de texto como introducción , y luego añaden la declaración de Pablo que plantea el tema de la discusión:

En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno le sería al hombre no tocar mujer. Sin embargo, a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.[2]

En otras palabras, como respuesta a las cosas que los Corintios le habían escrito a Pablo, él respondió: "Bueno le sería al hombre...". Por lo tanto, se pone el concepto de que un hombre no debe tocar a una mujer, en la boca de Pablo. Otras traducciones desplazan la primera línea del texto hacia la introducción, como si fueran las palabras de los Corintios a Pablo, como se aprecia en el siguiente texto:

Paso ahora a los asuntos que me plantearon por escrito: «Es mejor no tener relaciones sexuales». Pero en vista de tanta inmoralidad, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo.[3]

En otras palabras, los Corintios le preguntaron a Pablo si era bueno para un hombre no tocar mujer. Pablo responde negativamente. Se trata de dos interpretaciones completamente diferentes y ambas son traducciones absolutamente correctas desde el punto de vista sintáctico del mismo pasaje en griego. Sin embargo, existe un profundo cambio en el mensaje que Pablo da en este pasaje de su epístola. ¿Es esto un problema de traducción o de transmisión? McKeever y Johnson manifestaron tiempo atrás que: "La traducción significa tomar las palabras de un idioma y ponerlas en las palabras de otro". [4] Esta es una simplificación exagerada que no le hace justicia al tema. Por lo menos, debía existir cierta preocupación en cuanto a la a la idea de que la traducción también significa preservar, en la mayor medida posible, la intención del autor.

En casos como el del ejemplo anterior, donde el texto original (que podría haber brindado más información) no está disponible, la traducción dependerá en gran medida de la predisposición del traductor hacia cierta doctrina. En este caso, es la doctrina la que determina la traducción . Si esto fuera un incidente aislado, no sería un factor tan importante. Sin embargo, llega a ser importante cuando nos damos cuenta de que muchas de estas dificultades se encuentran en las doctrinas básicas de la Iglesia. Raymond Brown, un reconocido teólogo católico, solo encuentra tres versículos en todo el Nuevo Testamento donde a Jesús claramente se le llama Dios. El resto de versículos son cuestionables, ya sea por motivos sintácticos o debido a la evidencia de los manuscritos que presenta importantes desafíos en cuanto a su originalidad.[5] Luego añade que, de estos tres, ninguno muestra una predisposición hacia la doctrina de la trinidad.[6] Esto no quiere decir que yo (o Brown) pongamos en duda la divinidad de Jesucristo. Es solo el hecho de que la traducción y la interpretación desempeñan un papel mucho más importante que el sugerido por McKeever y Johnson. Como lo describe Brown: "Una adhesión firme a los desarrollos teológicos y ontológicos posteriores que llevaron a la confesión de que Jesucristo era el ‘verdadero Dios’ no debe causar que los creyentes sobrevaloren o infravaloren las confesiones menos desarrolladas sobre el NT".[7] </blockquote>

¿Es importante la traducción? Está claro que lo es. Los Santos de los Últimos Días creen que es solo por el Espíritu de Dios que podemos tomar estas determinaciones. A menudo, los académicos no pueden ayudarnos a responder las preguntas sobre el efecto de la doctrina en la traducción, particularmente en documentos antiguos cuya fuente no está disponible.

Los retos de la crítica textual—un ejemplo

Recientemente, se publicó un estudio titulado "Asyndeton in Paul: A Text-critical and Statistical Inquiry into Pauline Style" (Asíndeton en los escritos de Pablo: Una investigación crítica y estadística sobre el estilo de Pablo). Los autores del estudio trabajaron con un antiguo recurso retórico llamado asíndeton, la práctica de omitir las conjunciones (como la palabra “y”) en el texto para añadirle impacto. Por lo general, esta técnica se utiliza en la oratoria y es una indicación de que las obras de Pablo estaban destinadas a leerse en voz alta.[8] Los autores del estudio trabajaron con un antiguo recurso retórico llamado asíndeton, la práctica de omitir las conjunciones (como la palabra “y”) en el texto para añadirle impacto. Por lo general, esta técnica se utiliza en la oratoria y es una indicación de que las obras de Pablo estaban destinadas a leerse en voz alta. Los autores descubrieron más de 600 casos de asíndeton en ambas epístolas a los Corintios y en la epístola a los Romanos. Luego, rastrearon estos asíndeton en el historial disponible del manuscrito e identificaron cuántos de estos se habían perdido cuando los copistas y escribas modificaron el texto por error porque no reconocían el recurso retórico.

Los resultados fueron fascinantes. En primer lugar, se hizo evidente que mientras más antiguo fuese el manuscrito, se encontrarían menos cambios. Aún más interesante fue lo que descubrieron dentro de las ediciones críticas disponibles para los traductores. Una edición crítica es un texto que comprende una combinación de variantes de lectura que se utilizan para crear el texto base a partir de la cual se efectuó la traducción. Estos textos incluyen el texto de Nestle-Aland, el texto de las Sociedades Bíblicas Unidas y el Textus Receptus preparado por Erasmo, a partir del cual se tradujo la versión del Rey Santiago. Lo que descubrieron fue que incluso los primeros manuscritos habían sido modificados en más de treinta por ciento de los casos, mientras que los últimos textos habían perdido entre cincuenta y cincuenta y cinco por ciento del significado original. El Textus Receptus, como texto tradicional, había perdido casi el setenta por ciento de casos de asíndeton. La mejor edición crítica, la que utilizaban las Sociedades Bíblicas Unidas, era incluso pero que el peor de los manuscritos más antiguos. Los autores del estudio dejaron que el lector sacara sus propias conclusiones.

Lo que esto significa es que la crítica textual de la Biblia todavía se encuentra en su infancia. A pesar de que nos acerca a los textos originales, no existen garantías ni forma de saber cuánto queda por recorrer. Hasta entonces, nos encontramos en la misma situación con respecto a un texto original como en la que McKeever y Johnson afirmaron que se encontraban los mormones:

Sin embargo, se trata de un argumento del silencio, ya que los mismos detractores no pueden producir ningún manuscrito que no esté contaminado, a partir del cual medir se puedan los manuscritos "contaminados”.[9]

Si esto es cierto, entonces también sería un argumento del silencio hablar como si tuviéramos una buena réplica de los manuscritos originales que, consecuentemente, no existen. Si esto no es un argumento del silencio, entonces ¿de qué fuente hablan McKeever y Johnson, si no por pura conjetura?

Notas

  1. McKeever and Johnson, Mormonism 101, 101.
  2. 1 Corinthians 7:1-2 (both the KJV and NIV).
  3. Ibid., REB and NRSV.
  4. McKeever and Johnson, Mormonism 101, 101.
  5. Raymond E. Brown, An Introduction to New Testament Christology (Mahwah, New Jersey: Paulist Press, 1994), 171-195.
  6. Ibid. See especially page 195, with footnote 20.
  7. Benjamin McGuire, responding to chapter 7 of McKeever and Johnson, Mormonism 101 (See "A FairMormon Analysis of Mormonism 101: Response to Chapter 7: The Bible)
  8. Eberhard W. Güting and David L. Mealand, "Asyndeton in Paul: A Text-critical and Statistical Inquiry into Pauline Style," Studies in the Bible and Early Christianity, No. 39 (Mellen, 1998), xiv, 203.
  9. McKeever and Johnson, Mormonism 101, 101.